martes, 31 de agosto de 2010

Frío Sol de Verano




Desde que estoy actualizando mi blog ya ha pasado más de un mes. Sí, he estado liada, pero también reconozco que cuando llegaba a casa me daba pereza ponerme a escribir. Está feo que lo diga, y más cuando me llaman plumillas, pero ¿qué pasa? Todos tenemos nuestros momentos, y lo mío ha sido… como unas vacaciones… pero unas vacaciones de invierno!!! Porque aún no hemos terminado el mes de agosto, sí, lo sé, y, hace sol, sí, también lo sé, pero un sol polar!!! Porque que me digan a mí si está para salir sólo con chaqueta, cuando a las 11 de la mañana no llegamos ni a los 14 grados.

La verdad, es que ya no sé qué contar. Bueno, mi cumple prometí contarlo en su momento, y aunque fue el 22 de Julio (por si acaso alguien todavía no lo sabe) creo que merece tener su espacio. Y es que no se me ocurrió otra cosa que hacer una barbacoa en casa e invitar a una veintena de personas. Claro, la barbacoa la hacía yo. Mentira. Nunca la toqué. Se encargó “pelo pintxo” de poner en fila a todos los coreanos y hacer bolitas con las hamburguesas. Que digo yo, ¿por qué unas hamburguesas, que ya tenían forma de hamburguesa perfecta para barbacoa, tenían que ser manipuladas y convertidas en pelotas de tenis? Hay diversas teorías, y la del chef de aquel día era que para que se impregnasen bien de sal y pimienta. Vaaaale….
Encendieron la barbacoa. Casi era darle sólo a un botón, pero bueno..ahí se plantaron los maestros. Compramos esas bolsas de carbón que quemas la esquinita y ya está, que no hace falta estar pendiente de las brasas y no quemarse para controlar si prende o no prende. Tú, con tu mechero, ése que en cuanto quemas la bolsa te enciendes tu cigarro, y te plantas a ver cómo se va consumiendo. Pero ahí llega “pelo pintxo” de nuevo a la acción y arroja las pelotas de tenis al medio de la barbacoa. Las pobres, rodeadas de llamaradas de fuego, asustadas de morir calcinadas. Los comensales también atemorizados porque se veían comiendo sólo pan, y “pelo pintxo”, que aún puedo oír su tono grave, rollo Bruce Willis, “Tranquila, nena, lo tengo todo controlado”. Sí, controladísimo, para cuando pillamos las pelotas de tenis, eran de golf y como una adivinanza: negras por fuera y crudas por dentro.
Rodolfo langostino fue el primero en darle un mordisco y su cara… todo un poema.
De la siguiente ronda de hamburguesas ya se encargaron las coreanas, porque claro, 23 personas estábamos en casa y la barbacoa pues es una redondita con ruedas muy mona pero que abarca lo que abarca. En ese momento me di cuenta de que este cumpleaños no lo iba a olvidar nunca de lo surrealista que fue. Mientras las coreanas le chillaban a la barbacoa (que quién sabe, quizá sea ese el secreto de que les saliesen bien) tenía a “Aladín” rezando en mi cuarto. Es lo que tiene, si tu cumpleaños parece un aeropuerto internacional. Había coreanos, chinos, mexicanos, argentinos, brasileños, polacos, italianos, árabes y españoles.
Así que mi amigo “Aladín”, de Arabia Saudí, me pidió en un momento de la tarde si le dejaba una habitación para rezar. Pregunta que sí le pude responder, porque ya cuando me preguntó dónde estaba el norte…uyyyyy!
Otra de las cosas que me sorprendió fue cuando “No-paro-de-agitar-las-manos-para-que-me-entendáis-mejor” me pidió a ver si podía poner una canción que de decía algo así como: cucucucurrrucucucu…. Yo di por sentado que sería una canción coreana. He ahí cuando “No-paro-de-agitar-las-manos-para-que-me-entendáis-mejor” se sienta de cuclillas, enfrente del portátil, toda emocionada, y empieza a cantar: “Currucucu Paloma”!!!

Inolvidable. No puedo más que agradecer a todos mis amigos que vinieron a mi fiesta y a todos vosotros que os acordasteis desde allí que me hacía un año más vieja. Perdón, un año más madura.

sábado, 10 de julio de 2010

Turismo y jauja, una buena combinación



-En su declaración ha nombrado a un tal Charly Burke.
-Sí. Era un vagabundo, un sintecho como nosotros.
-Estuvimos con él cuando sonaron las bombas.
-¿Por qué le recuerda tan bien?
-Porque pensé que si no salía pronto de Londres acabaría como él.

Casi podía meterme en el papel de Daniel Day Lewis cuando fui este martes a ver la cárcel de Dublín, llamada Kilmainham Gaol. Siniestra, fría, sucia, deprimente, con 100.000 historias en cada rincón y que ha pasado a ser la frivolidad de un museo para todo aquel turista que seguramente lo poco que sabe de ella es que se rodó la película dirigida por Jim Sheridan o como mucho, una de las escenas de “The Italian Job”.
Tras pagar 6 euros por no tener el carné de estudiante, nos adentramos en uno de los edificios más emblemáticos de la capital irlandesa, acompañados por una guía que, cual puzzle de 1000 piezas, íbamos reconstruyendo lo que decía. Suerte que cuando alguien no entendía algo, otro lo complementaba.
Algunos de nosotros, en los que me incluyo, nos perdimos haciéndonos fotos, y cuando quisimos recuperar nuestro grupo, ya no sabíamos por dónde tirar. Lo paradójico fue que nos encontramos con una cuadrilla enorme de estudiantes españoles, no más de 15 años, con su propio guía, quién nos tuvo que decir por dónde seguir. Y del que no se me olvidará la cara porque nos miró como diciendo….los niños parecéis vosotros. Seguramente tenía razón.

Al día siguiente me esperaba el partido España- Alemania en uno de los pubs más conocidos y en el que nos debimos dar cita todos los españoles que hemos venido a aprender inglés, o en su defecto, a estar de jota. El 70% seguro que se queda con la segunda opción, pero esa es otra historia…
Casi sin voz y con la cara pintada volvimos a casa para descansar porque en menos de 24 horas nos esperaba nuestra primera living-party unida a un cumpleaños.

Fiesta épica. Comenzamos siendo unas 15 personas con sangría y tortillas de patata incluidas. Al cabo de unas dos horas, llegaron una docena de desconocidos. Cuando me quise dar cuenta, estaba en una esquina del salón buscando al resto de mis amig@s, quienes, por lo visto también se habían visto arrinconados. Y es que entre brasileños, italianos y una coreana que contaba como todos sus compatriotas de Corea del Sur, nos habían invadido la casa. El señor X lo definió perfectamente. Sus palabras textuales fueron:” Ahora sé cómo se sintieron los polacos al ser invadidos por los alemanes.”
Daba igual qué música pusieses (dar rienda suelta a vuestra imaginación… Paquito el chocolatero, el tractor amarillo, David Civera y cia. ) que ellos bailaban cual monos en celo. La coreana, por ejemplo, con el metro y medio que era, ¡no la perdías de vista en toda la noche! Y es que se pasó toda la fiesta dando botes por la sala….
Se me olvidaba, también había un holandés, pero el pobre estaba bastante calladito, porque cada vez que abría la boca alguien le soltaba algo del Mundial..jeje!
Y lo que tendrán que escuchar mañana, que se preparen, porque Dublín va a arder.
Oeeeee!! Oe!Oe!Oeeeee!!!

sábado, 3 de julio de 2010

¿Feijoada ilegal?




Hace una semana quedamos algunos amigos de clase para ir a un restaurante y comer Feijoada. Es el plato típico brasileño, como muy de dieta mediterránea, ¿sabéis? Es para ir sin desayunar y sin tener intención de cenar porque consiste en frijoles negros, carne de cerdo en salazón, arroz y farofa ( que es harina de mandioca). Todo eso bebiendo guaraná, que para mí es como beberse un mango muy maduro pero con burbujas.

Vale, el domingo pasado nos juntamos todos para tal evento, pero acabamos comiendo una hamburguesa que de brasileña no tenía nada porque nos habíamos equivocado de día, o más bien de hora. Como prefiera cada uno. Porque la feijoada la hacían o el sábado al mediodía o el domingo de cena. Que digo yo… hay que ser valiente para comerse ese plato para cenar. Así que no quisimos desistir y propusimos que hoy fuese el día D.

Hemos quedado todos en la catedral de San Patrick porque no sabíamos dónde quedaba el restaurante. Una vez los 6 reunidos nos hemos puesto en camino. Yo creo que los demás no se han animado a venir porque no confiaban mucho en que hubiese feijoada y no les apetecía comer hoy otra hamburguesa…
Cinco minutos más tarde me dice un amigo: mira, ahí es. Yo estiraba, giraba, alargaba, daba pirueta y media a mi cuello pero no veía ningún restaurante cerca, ni nada que se le aproximase. Hasta que me he animado a preguntarle y le he dicho: perdona, pero ¿cuál es el restaurante? No, si no es un restaurante, es un piso. Ahhhh, un piso…¿de un amigo tuyo? No, un piso de un brasileño. Ahhh, ¿pero no le conoces? No, pero cocina comida brasileña todos los sábados como en un restaurante. Ahhh, ¿pero esto es ilegal? No, bueno, no creo. Este sitio es muy conocido (por brasileños)
Así que no he querido continuar con asuntos legales y he subido al piso. Era un salón con unas cuantas mesas y diferentes personas sentadas desconocidas entre sí, excepto su idioma, el portugués. Hemos llegado nosotros y se ha vuelto un poco más multicultural… dos coreanas, un mexicano, una española, una moldava y bueno, un brasileño más.
Imitando al resto, hemos cogido nuestro plato y nos hemos servido la feijoada. La verdad, está buena. Así que ya puedo decir que he comido un plato brasileño y además, en toda su esencia.

Ayer mismo vi el partido de Brasil- Holanda con un grupo de brasileños y fue toda una experiencia. Es que una de mis compañeras del pub es brasileña y me dijo que fuese con ella y sus amig@s a ver el partido.
Entre los insultos que aprendí y los sentimientos que emanaban de algunos fanáticos no me atrevía a moverme de mi silla. Como ejemplo, cuando expulsaron a Felipe Melo por el pisotón a Robben, uno de los allí presentes, que hasta entonces ni me había dado cuenta de su presencia, se puso en pie, con el puño cerrado se golpeó reiteradas veces el pecho y aulló al televisor toda una retahíla de improperios dignos de apuntar para soltar en los momentos más desquiciantes. Hasta que, exhausto del esfuerzo, digo yo, se derrumbó en su asiento y comenzó a llorar como si se le hubiese desatado el ombligo.

Y de Brasil, mañana me voy un poco más al norte, porque resulta que tengo una barbacoa americana, como os dije, para celebrar el 4 de julio.
Pero no os penséis que estoy todo el día de jauja,¿e? Que a las noches trabajo y entre semana voy a la academia, a ver si os vais a creer que sigo siendo la misma parrandera de siempre… ; P

martes, 22 de junio de 2010

San Agustín dijo “La necesidad no conoce leyes”. Yo digo: “¡mi necesidad es un buen mapa!”




¡Quién me iba a decir a mí que me pondría morena en Dublín! Y no es por daros envidia, ni mucho menos, que de vez en cuando leo el periódico y ya he visto que empezáis a conocer qué es esa esfera amarilla que asoma en el cielo...
Tampoco es el motivo de mi tardanza a la hora de actualizar el blog. Ni el hacer turismo por Dublín, ni lo que much@s de vosotr@s pensaréis: que me paso todo el día de pub en pub y de Guines en Guines. Pues no. Hace una semana que me he apuntado a la ONU.
Sí, porque excepto un catalán y yo, el resto de estudiantes de la academia de inglés a la que voy todas las mañanas son corean@s, brasileñ@s, ucranian@s, chin@s, japoneses/as… Me viene muy bien, porque no me queda más remedio que hablar en inglés. O en su defecto, jugar al Party & Co. (si no recuerdo mal, era de mímica, no?)

La verdad que el ambiente en clase es muy divertido. Mañana mismo, por ejemplo, si nos sigue haciendo bueno, después de las tres horas de gramática, listening, speaking, bla, bla, bla… nos quedaremos a comer en un parque muy chulo que tenemos pegado a la academia llamado Merrion Square. Y al que nunca más se me olvidará cómo llegar.
Porque el primer día de clase, es decir, el martes pasado, salí de casa con mucho tiempo de antelación, y cuando digo mucho tiempo de antelación, no exagero. A las 8.30 de la mañana tenía la prueba de speaking para saber en qué nivel estaba y así comenzar las clases a las 9. Bien, de mi casa a la academia se tardará como máximo 20 minutos andando. Yo salí un poquito antes de las 8. Llegué a las 8.50….
¿Qué pasó? Que aterricé en un parque con las casas georgianas que se estilan en la zona y pensé: ya he llegado.

Vale, lo que pasa en esta ciudad, y más concretamente en este barrio, es que todos los edificios son iguales pero se diferencian por los colores de las puertas: verdes, rojas, amarillas, e incluso rosas…

Yo buscaba la mía, una puerta amarilla chillona, y capté unas cuantas, con la excepción de que en ninguna asomaba el cartel de “English in Dublin”. Así que empecé a dar vueltas a la plaza, no sé cuántas porque ya os digo que tooooodo es igualito, pero vamos, que un par de vueltas completas pudieron ser fácilmente. Hasta que se me encendió la bombilla y me dije “o preguntas, o te vuelves a casa”. Dos chicos muy majos me explicaron que no encontraba la academia porque esa plaza no era Merrion Square, era FitzWilliam Square. Gracias, al menos no se rieron. Yo creo que es un poquito el pan de cada día, o con ese pensamiento me consuelo. También hay que comentar que ya sabemos lo que me cuesta despertarme.
Sí, lo sé, todo son excusas. Y no es que quiera echar más leña al fuego, pero es que encima llevaba mapa. C´est la vie!

Lo dicho, el ambiente es muy divertido. Por ejemplo, este sábado voy con los de clase a una comida brasileña. Y la próxima fecha que hasta el momento tengo reservada, (que no significa que no vayan surgiendo otros acontecimientos dignos de asistir…) es el 4 de Julio: una fiesta americana con su barbacoa, sus hamburguesas y todo su montaje americano. No, si….. ya me estoy viendo rodeada de yankis y con la banderita ondeando en mi mano… JA!

martes, 8 de junio de 2010

Es más difícil que hacer un fuera de juego en un futbolín.


Y mira que lo intenté, pero no lo conseguí. Día y medio los calcetines en agua con lejía y siguen como txipirones chuchurríos. Me compré unas zapatillas negras para trabajar en el pub y así no estropear las mías a la primera de cambio. Me las puse y me duraron. Sí. Me las puse y me estaban cómodas. Sí. Me las puse y volvieron a casa limpias. Sí. Me las quité…. Y mis queridos calcetines no pudieron resistir el empatizar con las zapatillas negras y montar una fiesta sin mi consentimiento!
Algunas o algunos os estaréis preguntando… ¿qué le está ocurriendo a Elena en Dublín que osa ponerse calcetines blancos con zapatillas negras?
Pues bien, los calcetines blancos son de los bajos que no se ven con zapatillas, y los calcetines de tamaño estándar son de colores chillones, así que no me queda otra alternativa más que la de seguir asesinando calcetines blancos.

A nuestros compañeros de piso (aquí tengo que hacer otro paréntesis porque creo que hasta ahora no os los he presentado) los tenemos un poco asustados.
Además de vivir con el Señor X, vivo con un chico polaco y una chica irlandesa, los cuales, dejan de vivir si no tienen microondas. El mundo de los fogones no entra dentro de sus posibilidades, por lo que nos ven cocinar y se deben pensar que estamos ayudando a Panoramix a preparar un excendete de pócima mágica para tiempos venideros.

Y aquí entramos dentro del bucle de las madres o de las amas de casa. ¿qué hacer para comer cada día? Y no es tan fácil, de verdad. Es la mayor agonía y encima, ¡el pan de cada día! Si se te olvida y tienes congeladas las cosas ya la has liado, si esperas hasta el último momento, ya la has liado, si tienes poco tiempo, no tienes comida, tienes que hacer compra….ya la has liado. Por cierto, ¿y qué comemos hoy?

jueves, 3 de junio de 2010

El Joker es para Batman lo que Dublín para mis sandalias




¡Y es que voy a par de sandalias por semana! Hoy son las segundas que rompo en menos de 12 días. Es decir, la segunda vez que vuelvo descalza a casa.
No sé qué tienen las aceras de esta ciudad que no me duran un suspiro. No lo entiendo, porque si las primeras aguantaron el tour por Roma, y tres años, y las segundas, la Aste de Nagusi de Bilbo y todo el verano pasado. ( Que no mis pies… hay testigos que exigían al señor que limpiaba con manguera las calles de Bilbao a las 9 de la mañana, que de paso pegase un par de chorretes a mis pies) ¿Por qué en Dublín no me duran ni una puesta?

El primer día me reí, hoy ya no me ha hecho ni pizca (eufemismo) de gracia. Y eso que el Señor X intentaba apaciguarme. Jo- Jo. Mi única respuesta: ¿dices que es bueno ir descalzo? ¿hablas de pealing? Pues oye, empatiza, empatiza y vete descalzo conmigo…
Cosa que no ha sucedido. Mis pies, gracias a Dios, no han sufrido ningún accidente mayor que el de asemejarse al ying- yang. Es decir, el izquierdo, impoluto y el derecho, negro como el tizón.

Por lo demás, bien. Otro día de bancos, curriculums, asuntos varios.

miércoles, 2 de junio de 2010

¿Sin tele y sin cerveza el irlandés pierde la cabeza?




Sin tele no sé, pero con más de una cerveza, a mí me tiran la bandeja.
El sábado trabajé por primera vez en Dublín, en un pub de tres plantas, llamado Rody Bolands (el de la foto). Entré a las nueve de la noche con el pulso “lerele” por mis nervios…. ¡vamos! que estaba como para robar panderetas! Y que es lo primero que me dicen… tienes que llevar la bandeja. Bien! Yo pongo cara de “lo hago todos los meses” pero no he llevado una en mi vida. Bueno, no es verdad si cuento la bandeja de mi casa cuando quiero comer delante del televisor.

Así que me plantan unas pedazo jarras de cerveza y ale! A empezar a torear. No es una exageración, lo prometo, porque según avanzaba la noche y la gente bebía y bebía, se ponía a bailar y yo tenía que lidiar con mucho arte aquella marabunta.
Estáis esperando que os diga el momento exacto de cuándo monté un estropicio,¿verdad? PUES NO! Salí de aquella noche con las dos orejas y el rabo, eso sí, con el capote lleno de cerveza, el bolsillo del pantalón lleno de monedas y sin olor a tabaco.

Porque dos cosas muy buenas de aquí son: 1) que no se puede fumar en los bares y 2) la gente siempre te deja propina.
La mala: la camiseta que me dieron… una talla “niño de 8 años” naranja chillona que no sabía si estirar para abajo o para arriba…. Esta semana ya la he tuneado! Con una negra debajo y solucionado!

Eso me recuerda que esta semana he hecho algo por primera vez: COSER! Delante del skype, enseñándole a mi madre cómo lo hacía y ella guiándome, arreglé el descosío del pantaló! (aplausos, aplausos!!)

Y bueno, que este fin de semana vuelvo a trabajar, tanto el viernes como el sábado. Así que desearme suerte para que la bandeja siga en mi mano y no en el suelo!
En cuanto a entenderme con el cliente, pues oye, ni tan mal, sólo tuve que pedir dos veces que me escribieran qué querían beber!! Pero decirme… ¿ alguna vez habíais oído hablar de Captain Morgan o Lucozize (o algo así) ?

jueves, 27 de mayo de 2010

El póster se suicida y a mí me mata del susto




O el celo irlandés no pega o las paredes de mi cuarto han decido boicotearme. Después de probar un par de tipos de celo anoche, me pasé a la cinta de embalaje. Que sí que parecía que me iba a dar tregua, pero en realidad, actuaba a sangre fría. Esta noche, mientras dormía plácidamente en mi pedazo cama, se me ha caído el póster encima de la cara y he pegado tal bote, que casi toco el techo. Mayor susto, incluso, que los estornudos del Señor X! y no es moco de pavo lo que estoy diciendo…
Para más INRI, no es que la imagen sea Bugs Bunny paseando con el Pato Donald mientras comen un helado. No. Son nada más y menos que Vincent Vega y Jules Winnfield apuntándome con una pistolita de nada….
Luego… he seguido durmiendo. Sí, lo sé, ¡soy muy valiente!

Bueno, ayer prometí contaros que el sábado trabajo. Pues sí, en un bar llamado Rody Bolands. Sólo sé que tengo que llevar pantalón negro o vaqueros. La camiseta me ponen ellos. Me imagino que será de prueba y si les gusto, pues ya se verá.

Por lo demás, sigo enviando curriculums y de maruja total. Que eso me recuerda el tema de las basuras en este país.
Si alguien tiene intenciones de venirse a pasar una temporada, no debe olvidar sacarse la tarjeta sanitaria, el pasaporte y un doctorado en “cómo echar la basura”.

Hay tres contenedores: verde para papel, cartón, plástico, latas…. Vamos, lo que viene siendo el amarillo y azul juntos. Otro marrón que es el de materia orgánica (aquí es donde me acuerdo de la lata que nos daban en el ayuntamiento con el Amara Komposta) y finalmente, el negro, que es para tirar lo demás: ropa, sartenes, etc. El vidrio no, ése va a su bola. Lo tienes que llevar tú al centro de reciclado.

Uno, da igual cual, lo recogen un día, no se sabe qué día de la semana. Otro, cada dos semanas. Otro, vete tú a saber. Pero en realidad, aquí nadie sabe nada. Porque preguntas a tus compañeros de piso y no tienen ni idea. Entonces preguntas a tu casera que piensas, esta señora con lo cotilla que es para todo, fijo sabe. Pues tampoco. Arriesgas y decides preguntar a un vecino.. adivináis, ¿no?
¿Sabéis cuál fue la mejor respuesta que conseguimos para esto?: “Bah, chicos, mirar todas las noches cuál es el color de contenedor que más sacan los demás y sacáis el vuestro también”. Y andamos, ojo avizor! ras! Hoy toca el negro!

miércoles, 26 de mayo de 2010

Dos ojos y dos orejas no son suficientes!


"Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar."
Esta frase es de Madame Segviné, que si me la aplicase literalmente, necesitaría una cabeza del tamaño de un balón de playa para incrustarle más orejas y ojos, y enterarme, al menos a la segunda, de lo que me dicen los irlandeses… . En cuanto a hablar…. Bueno, dejémoslo en chapurrear… imaginaos.
Por lo demás muy bien, la isla esmeralda es increíble!

Llevo 13 días y me da la sensación de que llevo al menos un mes. Sin embargo, es paradójico, porque los días se me pasan volando.

No sé por dónde empezar. Es mi primer blog, así que no sé cómo tratarlo… de momento no va a ser cronológico, porque mi primera entrada podría ser un tostón. Según me vaya acordando, contaré mis batallitas de abuela.
Ahora, las personas que aparezcan cada vez que escriba en mi blog, permanecerán en el anonimato bajo un pseudónimo.

Bien, creo que voy a empezar hablando por mi casita. Casa que encontramos al día siguiente de llegar a Dublín.
Piso de abajo: una habitación, salón, cocina y jardincito. Quien dice jardincito, dice patio para secadora, sitio para dos tendederos y una hamaca. Txoko ideal para piti y coffe después de comer al solecillo.

(Aquí tengo que hacer un paréntesis y corroborar lo último que he dicho, porque es verdad, desde que hemos llegado: TENEMOS SOL!!!! E incluso me he quemado…
Sí ama, tenías razón, en el skype me viste bien, me quemé, no era la luz de mi cuarto….pero es que uffff! que me digas que tenga cuidado con el sol en Irlanda es como que te diga yo que no aceptes caramelos de extraños…jajajaja! Bueno, además estoy segura de que no me creíste y que lo dejaste pasar. Ahí queda la cosa…)

Sigo. Piso de arriba: baño y tres habitaciones. Una de ellas, la mía. Enorme. Cama grande, armario grande todo espejo, escritorio, otro armario y atención: tocador tipo señorita Pepis. Lo mejor: mi ventana con persiana! No me entra nada de luz! Debe ser el único cuarto de Irlanda con semejante privilegio. Así que duermo estupendamente. Aunque, vamos a ser sinceros…cuándo he tenido yo problemas para dormir?? Si lo que yo tengo son problemas para despertarme!!!

Mis amigas os preguntaréis… y habrá puesto la oveja latxa y el cuadro? Pues sí, lo primerito de todo. Que con las peripecias que tuve que hacer para meter las cosas en las maletas… (que a la noche tuve que facturar otra bolsa antes de venirme, por cierto….)como para no ponerlo! Así que la ovejilla está encima de mi cama. Le tengo que poner nombre y se admiten sugerencias…..

La casa, después de pasar el huracán Señor X y Elena ( ya os he dicho que las personas con pseudónimos) parece otra cosa. Y es que había bastante porquería… con deciros que había cosas caducadas en el 2007…. De gente que había vivido antes en el piso…. Alucinados!
El barrio genial, muy tranquilo, de casas pequeñitas, tipo La Comarca. Cualquier día nos cruzamos con Bilbo Bolsón. Tiendas cerca y de todo, así que no nos quejamos.

Y bueno, como primera toma de contacto creo que es suficiente por hoy. Dos pinceladas más: estoy venga que echar curriculums y conociendo la ciudad.

Ah! Y se me olvidaba. Este sábado trabajo! Dónde? De qué? Cómo? A qué hora?
Ésa será otra historia. El siguiente capítulo….. ;)