
O el celo irlandés no pega o las paredes de mi cuarto han decido boicotearme. Después de probar un par de tipos de celo anoche, me pasé a la cinta de embalaje. Que sí que parecía que me iba a dar tregua, pero en realidad, actuaba a sangre fría. Esta noche, mientras dormía plácidamente en mi pedazo cama, se me ha caído el póster encima de la cara y he pegado tal bote, que casi toco el techo. Mayor susto, incluso, que los estornudos del Señor X! y no es moco de pavo lo que estoy diciendo…
Para más INRI, no es que la imagen sea Bugs Bunny paseando con el Pato Donald mientras comen un helado. No. Son nada más y menos que Vincent Vega y Jules Winnfield apuntándome con una pistolita de nada….
Luego… he seguido durmiendo. Sí, lo sé, ¡soy muy valiente!
Bueno, ayer prometí contaros que el sábado trabajo. Pues sí, en un bar llamado Rody Bolands. Sólo sé que tengo que llevar pantalón negro o vaqueros. La camiseta me ponen ellos. Me imagino que será de prueba y si les gusto, pues ya se verá.
Por lo demás, sigo enviando curriculums y de maruja total. Que eso me recuerda el tema de las basuras en este país.
Si alguien tiene intenciones de venirse a pasar una temporada, no debe olvidar sacarse la tarjeta sanitaria, el pasaporte y un doctorado en “cómo echar la basura”.
Hay tres contenedores: verde para papel, cartón, plástico, latas…. Vamos, lo que viene siendo el amarillo y azul juntos. Otro marrón que es el de materia orgánica (aquí es donde me acuerdo de la lata que nos daban en el ayuntamiento con el Amara Komposta) y finalmente, el negro, que es para tirar lo demás: ropa, sartenes, etc. El vidrio no, ése va a su bola. Lo tienes que llevar tú al centro de reciclado.
Uno, da igual cual, lo recogen un día, no se sabe qué día de la semana. Otro, cada dos semanas. Otro, vete tú a saber. Pero en realidad, aquí nadie sabe nada. Porque preguntas a tus compañeros de piso y no tienen ni idea. Entonces preguntas a tu casera que piensas, esta señora con lo cotilla que es para todo, fijo sabe. Pues tampoco. Arriesgas y decides preguntar a un vecino.. adivináis, ¿no?
¿Sabéis cuál fue la mejor respuesta que conseguimos para esto?: “Bah, chicos, mirar todas las noches cuál es el color de contenedor que más sacan los demás y sacáis el vuestro también”. Y andamos, ojo avizor! ras! Hoy toca el negro!
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