Desde que estoy actualizando mi blog ya ha pasado más de un mes. Sí, he estado liada, pero también reconozco que cuando llegaba a casa me daba pereza ponerme a escribir. Está feo que lo diga, y más cuando me llaman plumillas, pero ¿qué pasa? Todos tenemos nuestros momentos, y lo mío ha sido… como unas vacaciones… pero unas vacaciones de invierno!!! Porque aún no hemos terminado el mes de agosto, sí, lo sé, y, hace sol, sí, también lo sé, pero un sol polar!!! Porque que me digan a mí si está para salir sólo con chaqueta, cuando a las 11 de la mañana no llegamos ni a los 14 grados.
La verdad, es que ya no sé qué contar. Bueno, mi cumple prometí contarlo en su momento, y aunque fue el 22 de Julio (por si acaso alguien todavía no lo sabe) creo que merece tener su espacio. Y es que no se me ocurrió otra cosa que hacer una barbacoa en casa e invitar a una veintena de personas. Claro, la barbacoa la hacía yo. Mentira. Nunca la toqué. Se encargó “pelo pintxo” de poner en fila a todos los coreanos y hacer bolitas con las hamburguesas. Que digo yo, ¿por qué unas hamburguesas, que ya tenían forma de hamburguesa perfecta para barbacoa, tenían que ser manipuladas y convertidas en pelotas de tenis? Hay diversas teorías, y la del chef de aquel día era que para que se impregnasen bien de sal y pimienta. Vaaaale….
Encendieron la barbacoa. Casi era darle sólo a un botón, pero bueno..ahí se plantaron los maestros. Compramos esas bolsas de carbón que quemas la esquinita y ya está, que no hace falta estar pendiente de las brasas y no quemarse para controlar si prende o no prende. Tú, con tu mechero, ése que en cuanto quemas la bolsa te enciendes tu cigarro, y te plantas a ver cómo se va consumiendo. Pero ahí llega “pelo pintxo” de nuevo a la acción y arroja las pelotas de tenis al medio de la barbacoa. Las pobres, rodeadas de llamaradas de fuego, asustadas de morir calcinadas. Los comensales también atemorizados porque se veían comiendo sólo pan, y “pelo pintxo”, que aún puedo oír su tono grave, rollo Bruce Willis, “Tranquila, nena, lo tengo todo controlado”. Sí, controladísimo, para cuando pillamos las pelotas de tenis, eran de golf y como una adivinanza: negras por fuera y crudas por dentro.
Rodolfo langostino fue el primero en darle un mordisco y su cara… todo un poema.
De la siguiente ronda de hamburguesas ya se encargaron las coreanas, porque claro, 23 personas estábamos en casa y la barbacoa pues es una redondita con ruedas muy mona pero que abarca lo que abarca. En ese momento me di cuenta de que este cumpleaños no lo iba a olvidar nunca de lo surrealista que fue. Mientras las coreanas le chillaban a la barbacoa (que quién sabe, quizá sea ese el secreto de que les saliesen bien) tenía a “Aladín” rezando en mi cuarto. Es lo que tiene, si tu cumpleaños parece un aeropuerto internacional. Había coreanos, chinos, mexicanos, argentinos, brasileños, polacos, italianos, árabes y españoles.
Así que mi amigo “Aladín”, de Arabia Saudí, me pidió en un momento de la tarde si le dejaba una habitación para rezar. Pregunta que sí le pude responder, porque ya cuando me preguntó dónde estaba el norte…uyyyyy!
Otra de las cosas que me sorprendió fue cuando “No-paro-de-agitar-las-manos-para-que-me-entendáis-mejor” me pidió a ver si podía poner una canción que de decía algo así como: cucucucurrrucucucu…. Yo di por sentado que sería una canción coreana. He ahí cuando “No-paro-de-agitar-las-manos-para-que-me-entendáis-mejor” se sienta de cuclillas, enfrente del portátil, toda emocionada, y empieza a cantar: “Currucucu Paloma”!!!
Inolvidable. No puedo más que agradecer a todos mis amigos que vinieron a mi fiesta y a todos vosotros que os acordasteis desde allí que me hacía un año más vieja. Perdón, un año más madura.
El "Magic Carbon" en principio no da problemas. Si es que os complicáis.
ResponderEliminar;)
Sigue ´pasándolo tan bien como hasta ahora... o si puedes incluso un poco más.
-El señor A-
Oh!! si recuerdo!!! fue lo mejo del mundo!! ademas Olvidas el post-party! hasta morir del cansancio!!!
ResponderEliminar