sábado, 3 de julio de 2010

¿Feijoada ilegal?




Hace una semana quedamos algunos amigos de clase para ir a un restaurante y comer Feijoada. Es el plato típico brasileño, como muy de dieta mediterránea, ¿sabéis? Es para ir sin desayunar y sin tener intención de cenar porque consiste en frijoles negros, carne de cerdo en salazón, arroz y farofa ( que es harina de mandioca). Todo eso bebiendo guaraná, que para mí es como beberse un mango muy maduro pero con burbujas.

Vale, el domingo pasado nos juntamos todos para tal evento, pero acabamos comiendo una hamburguesa que de brasileña no tenía nada porque nos habíamos equivocado de día, o más bien de hora. Como prefiera cada uno. Porque la feijoada la hacían o el sábado al mediodía o el domingo de cena. Que digo yo… hay que ser valiente para comerse ese plato para cenar. Así que no quisimos desistir y propusimos que hoy fuese el día D.

Hemos quedado todos en la catedral de San Patrick porque no sabíamos dónde quedaba el restaurante. Una vez los 6 reunidos nos hemos puesto en camino. Yo creo que los demás no se han animado a venir porque no confiaban mucho en que hubiese feijoada y no les apetecía comer hoy otra hamburguesa…
Cinco minutos más tarde me dice un amigo: mira, ahí es. Yo estiraba, giraba, alargaba, daba pirueta y media a mi cuello pero no veía ningún restaurante cerca, ni nada que se le aproximase. Hasta que me he animado a preguntarle y le he dicho: perdona, pero ¿cuál es el restaurante? No, si no es un restaurante, es un piso. Ahhhh, un piso…¿de un amigo tuyo? No, un piso de un brasileño. Ahhh, ¿pero no le conoces? No, pero cocina comida brasileña todos los sábados como en un restaurante. Ahhh, ¿pero esto es ilegal? No, bueno, no creo. Este sitio es muy conocido (por brasileños)
Así que no he querido continuar con asuntos legales y he subido al piso. Era un salón con unas cuantas mesas y diferentes personas sentadas desconocidas entre sí, excepto su idioma, el portugués. Hemos llegado nosotros y se ha vuelto un poco más multicultural… dos coreanas, un mexicano, una española, una moldava y bueno, un brasileño más.
Imitando al resto, hemos cogido nuestro plato y nos hemos servido la feijoada. La verdad, está buena. Así que ya puedo decir que he comido un plato brasileño y además, en toda su esencia.

Ayer mismo vi el partido de Brasil- Holanda con un grupo de brasileños y fue toda una experiencia. Es que una de mis compañeras del pub es brasileña y me dijo que fuese con ella y sus amig@s a ver el partido.
Entre los insultos que aprendí y los sentimientos que emanaban de algunos fanáticos no me atrevía a moverme de mi silla. Como ejemplo, cuando expulsaron a Felipe Melo por el pisotón a Robben, uno de los allí presentes, que hasta entonces ni me había dado cuenta de su presencia, se puso en pie, con el puño cerrado se golpeó reiteradas veces el pecho y aulló al televisor toda una retahíla de improperios dignos de apuntar para soltar en los momentos más desquiciantes. Hasta que, exhausto del esfuerzo, digo yo, se derrumbó en su asiento y comenzó a llorar como si se le hubiese desatado el ombligo.

Y de Brasil, mañana me voy un poco más al norte, porque resulta que tengo una barbacoa americana, como os dije, para celebrar el 4 de julio.
Pero no os penséis que estoy todo el día de jauja,¿e? Que a las noches trabajo y entre semana voy a la academia, a ver si os vais a creer que sigo siendo la misma parrandera de siempre… ; P

4 comentarios:

  1. cómo no, no podía faltar la sección gastronómica en este blog...jijijiijij
    que guay elena!!sigue disfrutando de dublin, que ya veo que, por el momento, estás haciéndolo!!!
    muxuuuu!!

    ResponderEliminar
  2. Qué bien vives guapisima! espero que sigas así o mejor! aio! Beñ

    ResponderEliminar
  3. Bueno!! Muy Bueno!!! ademas se te olvido comentar los efectos secundarios que causa comer eso!!
    ja ja ja. saludos!!

    ResponderEliminar
  4. Un ambiente muy erasmus. Vaya vidorra, maja. :D

    Dan ganas de coger el avión.

    Un abrazo.

    -El señor A-

    ResponderEliminar